Re-inventarse, como premisa de vida
"Hemos cambiado, en varias cosas", me decía una persona que conocí allá por el 2010. Semanas atrás sostenía una plática similar con un embajador, que tuvo el honor de conocer a Fernando Belaunde Terry, expresidente de la República conocido por modernizar el Estado peruano. Pese a la diferencia de edades, ambas personas coincidían en una premisa que tengo presente desde que tengo memoria: la única forma de avanzar y crecer es reinventándonos. Pero ¿Qué significa reinventarse?
Mi memoria evoca anécdotas puntuales que grafican cómo me he reinventado en momentos decisivos de mi vida. Un ejemplo claro fue cuando decidí que no era suficiente especializarme en periodismo económico, tenía que abarcar un campo que me ofrecería más estabilidad y tiempo para cumplir mis proyectos personales. Incorporar nuevos conocimientos es una cosa, pero cambiar la forma en la que piensas para incluir nuevas perspectivas es un reto adicional. Es transformar tus propios esquemas, es incluir un nuevo prisma en tu realidad.
Mientras permanezco sentada exploro mis memorias y me hundo en lo profundo de mi ser. A medida que evoco algunos recuerdos, pienso en cómo al inicio de cada cambio uno enfrenta cierta resistencia. La costumbre te lleva a estar atado a ciertas dinámicas, la comodidad, muchas veces, te mantiene dentro de murallas que nublan tu visión y te impiden ver más allá de lo evidente. Mirar por encima de la muralla significa salir de tu zona de confort.
Hay costumbres más arraigadas que otras. Ya sea por un evento traumático, que se agudizó al convertirse en un patrón; o porque no se cuentan con herramientas que te permitan gestionar el proceso de adaptación de forma más certera. Incluso, en ocasiones uno se enfrenta a la voz de externos que te dicen que las cosas siempre serán así, que todo esfuerzo es inútil. Siempre será más sencillo usar la realidad discursiva para destruir, que para construir.
A esta hora en que el sol traza tímidos rayos sobre el horizonte, me doy cuenta cómo es que muchas veces uno debe ser su lugar seguro. A veces necesitas evocar las incontables veces en que te transformaste y cambiaste patrones, formas de reaccionar ante las circunstancias, para valorar tus propios avances. Hablarse con compasión, ser perfeccionista, pero sin llegar a convertir las expectativas en una carga pesada, es fundamental para crecer como persona. De lo contrario, uno asumirá como propio transformaciones que responden más a la mirada del otro, que de uno mismo.
Estando próximos a un nuevo año, pienso en cómo una persona reluce cuando deja atrás costumbres que perturbaban su paz, cuando incorpora a su día a día los aprendizajes que tanto le costó asimilar, cuando empieza a cambiar para obtener resultados distintos. Volver a inventarse no es destruir totalmente tus raíces, al contrario, es podar aquello que te resta y sumar aquello que hará que tu ser florezca. Solo así, podremos ser capaces de afirmar nuestras raíces en esta tierra extensa y temporal. El juego aún no ha concluido.

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