Recordar, esperanza para quienes se quedan
"Hola, baby". No sabes qué reconfortante y nostálgico puede llegar a ser escucharte decir eso, aún cuando sea apenas un conjunto de sonidos que quedaron registrados en un video. Los últimos meses a tu lado fueron los más familiares en mucho tiempo, todo confabuló para que la familia este junta y para disfrutar de cosas tan pequeñas como almorzar juntos, rivalizar en un juego de ludo y reírnos de tus chistes hilarantes.
Disfrute mucho tus abrazos, siempre me transmitieron calma. Disfrute de tus bromas, aún cuando muchas fueron en torno a mi y a mi madre. Recuerdo aquella ocasión en que reíste a carcajadas porque habías encontrado un vídeo de unos simios que te recordaban a mamá, parecías un niño que había descubierto algo y quería compartirlo con el mundo.
Disfrute nuestras pláticas y tertulias constantes, siempre tan reflexivas e incluso, en varias ocasiones, contrapuestas. Ambos siempre nos negamos a aceptar como cierto algo que no terminaba de convencernos. Una de las tantas cosas en las que nos parecíamos. También compartimos cierto orgullo, especialmente cuando se trata de defender a nuestra familia y de cortar lazos nocivos.
Te tengo presente en cada momento. Y aunque no puedo cambiar el pasado, no dejo de sentirme agradecida por el padre que me presentó la vida. Gracias por tanto. Te amo demasiado.
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