Aferrarse a la fe en la bondad humana como principio de vida

 “Esto es para quienes tienen la fe y la valentía de mantener la bondad en sí mismos, también la bondad de los demás, sin importar lo difícil que sea”.- cineasta Chloé Zhao, galardonada por la producción de Nomadland.

Hay una eterna encrucijada que a lo largo de nuestra vida se presenta esporádicamente y que nos plantea una pregunta existencial ¿el ser humano es malo o bueno por naturaleza? Para muchos los seres humanos son seres que están predeterminados para corromperse ante el poder, ante la riqueza, ante la soberbia que trae consigo los objetos materiales y las relaciones personales de dominio. Tal vez formaría parte de ese grupo humano si no hubiera sido testigo de experiencias que te muestran que la bondad permanece aún en época de crisis, aún cuando esas personas han sido objeto de injusticias y han visto cómo, una y otra vez, se le cierran oportunidades por no aceptar condiciones antiéticas.

Pienso que esa dicotomía se presenta porque se parte de la idea que el ser humano es inmutable, cuando en realidad estamos en constante cambio y nuestras decisiones no hacen más que afianzar nuestras virtudes o contravirtudes. Como seres humanos tendemos a equivocarnos, pero la diferencia entre unos y otros es que quienes son bondadosos suelen optar por corregir aquello que puede dañar a otros, son personas reflexivas que se hacen cargo de sí mismos y tienen responsabilidad afectiva. Son personas que traen consigo calidez y seguridad a quienes los rodean, son personas que realmente inspiran confianza.

Ser bondadoso no solo es entregar una limosna a una persona que suplica por ayuda, no es tender una mano amiga a nuestro círculo cercano, llámese familia o amigos. Es fácil querer a quienes ya nos quieren, es fácil buscar contribuir a la sonrisa de alguien que sin buscarlo nos genera alguna satisfacción emocional. Actuar en base a una retribución no nos hace personas bondadosas, solo nos permite ampliar nuestro espectro de egoísmo, como relata en su libro 'El Arte de Amar' el psicólogo social y filósofo humanista, Erich Fromm. La bondad se refleja cuando se entrega algo sin esperar nada a cambio, cuando se actúa conscientemente con el objetivo de apostar por el bienestar social. 

Por poner un ejemplo, conozco a una persona que recientemente le regaló un celular a una pequeña para que pudiera llevar sus clases online. Lo hizo en silencio, como suelen hacerlo quienes actúan genuinamente. También tuve el placer de ser la novia de alguien que es capaz de ayudar a quién lo necesite, ya sea con asesoría legal o con su tiempo. Ambas personas no solo dejan constantemente huellas en la vida de otros, sino que se caracterizan por mantener su esencia y por trabajar en ser su mejor versión. Y es que son pocas las personas que realmente traducen en hechos su intención de cambio.

Las personas bondadosas son capaces de sentir en su piel el dolor del otro, están prestas a ayudar a quién lo requiera, no son capaces de esquivar la mirada y de ser indiferentes, por eso es que se comprometen consigo mismo para trabajar cada día en ser su mejor versión y priorizan su conciencia por sobre lo que piensen los demás. Su luz es realmente enternecedora, ya que es el resultado de una constante lucha interna por no dejarse corromper por la maldad. Son las decisiones que toman a lo largo de su vida las que hacen que su fuego interno se alimente.

Este tipo de personas tiende a mostrar compasión en innumerables ocasiones, más aún con quienes tienen la intención de lastimarlos. Y es que los seres bondadosos siempre intentan seguir el máximo prefecto bíblico, "no hagas a los demás lo que no te gustaría que te hicieran a ti". Eso hacen que esquiven el tan usual relativismo moral, a la que recurren muchos por comodidad para no enfrentarse al peso de sus acciones. 

Pero ¿qué hace que pese al dolor y a las injusticias que viven estas personas no se corrompan? Diría que es una fe racional, una fe que se apoya en la comprensión de la escala de grises propia de la naturaleza humana, es una fe que tiene como principales pilares a la conciencia moral y el bienestar social, lo que hace que el hombre supere su sentimiento de aislamiento y separación de la sociedad. Y es que su individualidad se reafirma en la colectividad. 

Comentarios

Entradas populares