Enfrentando las sombras del pasado
Para muchos el pasado
es sinónimo de nostalgia, ya que se suele añorar aquello que ya no está
presente. Sin embargo, para mí es sinónimo de punto de partida, y en ocasiones,
lo fue también de culpa y arrepentimiento. Todos necesitamos de referencias en
el tiempo, un momento exacto en que digamos: "hasta aquí llegó todo, es
hora de cambiar radicalmente". Si bien ya venía arrastrando varios cambios que empezaban a encauzar mi vida, transformaciones de las cuales mi entorno también era consciente, fue recién un jueves 1 de octubre el día en que mi reloj se terminó de reiniciar.
Siempre pensé que si
en algún momento partiría de este mundo lo haría a avanzada a edad, tal vez
después de tener una familia, de haber hecho algo más significativo con mi
vida. Jamás me imaginé que viviría un momento crítico y que tendría que rezar
por seguir respirando. Pero ese día llegó, muchos recuerdos aún están borrosos,
pero sí algo tengo claro es que algo cambio profundamente en mi tras ese
incidente.
Tener la sensación de
estar cerca de la muerte, más aún después de haber perdido a un ser amado y de
saber el gran dolor que deja una partida, es algo que impacta
significativamente en tu ser. Saber que tras sobrellevar esa experiencia hay
brazos abiertos esperando dar consuelo es realmente gratificante. Palabras como
"Me alegro de que estés bien", "No imagino mi mundo sin
ti", "Hay que vernos", "Estoy en tu casa", conmueven a
cualquier persona, ya que en ocasiones no somos conscientes del impacto que
dejamos en el otro.
Para mí esta nueva
oportunidad significó el impulso que necesitaba para terminar por saldar cuentas pasadas,
principalmente con mi niña interior. Sé que durante muchos años la expuse a
personas manipuladoras y narcisistas que no respetaban mis límites emocionales,
personas que aplicaban lo que hoy conozco como 'gaslighting'. Gracias a una
excelente profesional pude liberarme de muchas culpas y empezar a practicar en
mi vida diaria el establecimiento de límites, poco a poco volví a sonreír
nuevamente y la carga que llevaba se fue haciendo más ligera.
Poner en práctica
todo aquello que me han enseñado y saber que así me estoy protegiendo de
depredadores emocionales me ha traído completa estabilidad, cosa que no creía
posible tras la muerte de mi amado padre. Así que agradezco toda experiencia
que me ha tocado enfrentar y el hecho de poder seguir relacionándome con
personas extraordinarias, a las que quiero ver cumplir sus sueños y ser felices.
Finalmente, si algo
deseo es que permanezcan en mi vida solo aquellos que así lo deseen y que sepan
respetar mi esencia y mis límites. Todo lo demás puede fluir con libertad. Como
diría la cantautora y compositora española, Rozalén, lo único que anhelo es "celebrar el paso del tiempo en mi
cuerpo, celebrar que estoy viva. Celebrar mis arrugas, mis canas, mis lunares,
mis pechos, mis cambios. Todo, porque son las marcas que narran mi
historia".
Comentarios
Publicar un comentario