Te fuiste demasiado pronto: una última carta al cielo
No estabamos listos. Hice varios simulacros sobre cómo enfrentaría tu partida, trate de mentalizarme y crear una especie de protocolo de emergencia para asumir el rol de tu primogénita. Pero lo cierto es que la realidad nos ha sobrepasado y que el dolor que proyecte es minúsculo frente al que ahora sentimos. Aún todo parece irreal, una de las tantas pesadillas que siempre terminó en lágrimas se materializó y mi ser se puso en piloto automático.
No dudo de que tu espíritu seguirá buscando alimentarse de conocimiento y aprendizaje en sus próximas vidas; no dudo de que ya no sientes dolor y que te fuiste en paz, lo cual se expresó en tu último gesto. Pero perdóname por ser un poco egoísta y por no haber vencido aspectos tan humanos como el apego, perdóname por quebrarme cada vez que escucho a mamá o mis hermanos llorar.
No sabía que cuando muere un ser amado parte de ti muere con él, desconocía lo agridulce de los recuerdos de un ser que ya no existe físicamente. Todos me dicen que es una fase, y sé que tienen razón, pero qué difícil es enfrentar cada etapa. Como le decía a alguien que sé que quisiste mucho: "No es fácil saber que no volveré a escuchar su 'Hola, baby', acompañado de una cálida sonrisa". Nada será fácil a partir de hoy.
A solo horas de tu partida mis ojos aún permanecen cansados, he probado que no tengo límite para el llanto y he sentido tanta tristeza como ira al mismo tiempo, he perdido el sentido del gusto y eso que en eso solíamos parecernos. Intento ser fuerte, pero me quiebro. Son demasiadas las cosas que me evocan memorias compartidas, tu presencia sigue en esta casa pese a que hemos intentado ocultarla momentáneamente.
Trato de recordar lo que me dijo antes una persona a la que quiero: "Miriam, no te juzgues tan fuerte". Y empiezo a recordarte con una sonrisa, lo intento pese a que aún no puedo lograr que esa sonrisa se mantenga y no se convierta en llanto. Imagino que con el tiempo y la ayuda de Dios encontraré la forma de que como familia continuemos evocando lo mejor de tus cualidades.
Sé que muchos destacan la autenticidad de tus ideales, tu coherencia y tú capacidad de liderazgo. Como familia nos sentimos conmovidos por todos los mensajes que hemos recibido a nivel mundial. Lograste trascender sin buscarlo. Pero en mi mente y corazón eres también el hombre que me inspiró a nunca quedarme callada cuando algo me parecía incorrecto, a ser autodidacta y leer de todo un poco, a escuchar música latinoamericana, a defender al otro incluso si tengo claras desventajas físicas, a recurrir a la ironía para tratar de romper la tensión, eres y siempre serás el hombre de mi vida.
Agradezco a Dios el habernos permitido tener un último cumpleaños a tu lado, el haber estado en casa y disfrutar de cosas tan simples como un Ludo o una película familiar. No sabes cuánta falta me haces. Espero honrar tu memoria de la mejor forma y ser tan fuerte como tú lo fuiste. Te amo, pa. Por favor, sé feliz donde sea que estés. Sé que en algún momento nos volveremos a encontrar y me cobijaré en tus brazos como solía hacerlo.
Muy hermoso la expresión de cariño de una hija a su padre que se fué no para siempre, porque siempre nos encontraremos en la otra dimension que a todos nos espera. Mi sentido pésame a toda la familia de un luchador social.
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